|
La necesidad de no estar. Nacidas del ocio y para el ocio, sus mujeres contemplan el universo con nostalgia ó ensimismada melancolía. Por la pérdida de la bondad? Por un amor perdido? O por la insoldable necesidad de no estar? Sea por lo que fuere, su quietud o ausencia, se vé guarnecida por enroscados peces ó de arabescos ó encajes que ornamentan sus delicados grises, negros ó amarillos. La afinidad nipona que aflora abundantemente en su tintas se hermana con la elegancia finisecular como una danza. La música también se enrosca con los peces y flores para darnos al final un jardin encantado que nos afina el gusto hacia la nada ó el todo.
|